los cuentos de beedle el bardo (parte 2)

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los cuentos de beedle el bardo (parte 2)

Mensaje  pxyan_potter el Miér Dic 17, 2008 9:53 pm

Babbitty Rabbitty y su tocón carcajeante


Como muchos cuentos, el de Babbitty Rabbitty sucede hace muchos, muchos años en un lugar muy lejano. Un rey tonto y codicioso quiere conseguir toda la magia para sí mismo, pero tiene dos problemas: primero, necesita capturar a todas las brujas y magos existentes; segundo, no sabe hacer magia.
Anunciando la "Brigada de Cazadores de Brujas" con un grupo de fieros perros negros, también solicita un "Instructor de Magia" (lo cuál no es muy inteligente, pero ya hemos advertido que el rey era tonto). Por supuesto, la gente mágica se esconde ante la llamada pero un astuto charlatán muggle consigue el puesto con simples trucos de magia.
Una vez instalado como hechicero de cabecera e instructor privado del rey, el charlatán exige oro para sus objetos mágicos, rubíes para crear encantamientos y copas de plata para pociones. Se los lleva todos a su propia casa pero no se percata de que la vieja lavandera del rey, Babbitty, le ha visto. Ella ve como corta ramitas de un árbol que más tarde muestra al rey como varitas. Con astucia, le dice al monarca que no funcionarán hasta que "su Majestad esté preparado para ello".
Todos los días el charlatán y el rey practican su "magia". Una vez escuchan risas y descubren a Babbitty Rabbitty mirándoles desde su cabaña, riendo tan grotescamente que apenas puede mantenerse en pie. El rey se siente humillado, furioso e impaciente, y exige una demostración de magia al día siguiente frente a sus súbditos. El desesperado charlatán le dice que es imposible ya que tiene que abandonar el reino para un largo viaje, pero el rey, que ahora sospecha, le amenaza con enviarle la Brigada detrás.
El rey advierte que si alguien se ríe de él durante la demostración, mandará decapitar al charlatán. Siendo consciente del peligro que corre, el charlatán corre a la casa de Babbitty. Desde la ventana, observa a la pequeña anciana sentada en su mesa mientras limpia su varita, mientras los cacharros se lavan solos. Tratándose de una bruja, y siendo a la vez el origen y solución de sus problemas, le exige ayuda o de lo contrario le amenaza con la Brigada.
Babbitty no se deja asustar por el charlatán y acepta hacer todo lo que esté en su poder para ayudar. Planean que ella se esconda en un arbusto durante la exhibición de magia del rey y así pueda hacer los hechizos por él. Babbitty acepta, pero le pregunta qué ocurrirá si el rey intenta hacer un hechizo imposible. El charlatán responde que la magia es más poderosa que lo que pueda soñar cualquier ingenuo, y que no se preocupe por ello.
A la mañana siguiente, los miembros de la corte se reúnen para ser testigos de la magia del rey. Desde una plataforma, realizan el primer acto de magia: hacer desaparecer el sombrero de una mujer. Todos quedan sorprendidos, ignorando que el hechizo proviene en realidad de Babbitty, escondida.
El siguiente reto lleva al rey a hacer levitar a su caballo. Babbitty lo logra con éxito, y el rey es aplaudido. Mientras busca un reto mayor, el Capitán de la Brigada le interrumpe trayendo el cuerpo de uno de los perros sabuesos del rey, que ha muerto al ingerir una seta venenosa. Le pide al rey que lo "devuelva a la vida". Llega el problema.
El rey apunta al perro muerto con su ramita y nada sucede. Babbitty ni siquiera intenta realizar el hechizo, pues sabe que ninguna magia puede devolver de la muerte. El público empieza a reír al sospechar que los otros dos hechizos han sido trucos, lo cuál enfurece al rey.
Al pedir explicaciones al charlatán, este señala al arbusto y dice que hay una bruja que intercepta los hechizos. Babbitty escapa y cuando los Cazadores de Brujas envían a los perros tras de ella, desaparece, dejando a los animales "ladrando y escarbando" en la base de un viejo árbol.
Desesperado, el charlatán grita que la bruja se ha transformado en un manzano silvestre. Temeroso de que Babbitty vuelva a su forma de mujer y le acuse de la farsa, pide que el árbol sea cortado, porque así es como "se trata a las brujas malvadas". El árbol es cortado y todos aplauden, pero entonces se escucha una profunda carcajada proveniente del tocón, la parte del árbol que ha quedado enganchada a la tierra. Babbitty grita que las brujas y magos no pueden morir por ser cortados por la mitad, y para probarlo, sugiere partir en dos al instructor del rey. Es en este momento cuando el charlatán pide clemencia y confiesa. Le envían a la mazmorra, pero Babbitty todavía no ha terminado con su humillación al rey. Su voz todavía suena desde el tocón y asegura que las acciones del monarca han provocado una maldición sobre el reino. Cada vez que hiera a un mago o bruja, sufrirá un daño tan terrible que deseará morir. El rey está desesperado y de rodillas, le promete que protegerá a toda la gente mágica, incluso permitiéndoles hacer hechizos.
El tocón vuelve a reír y exige una estatua a Babbitty para recordarle al rey su propia estupidez. El rey le promete que mandará que esculpan una estatua en oro y vuelve al castillo. Al final, un conejo rechoncho y viejo con una varita entre los dientes sale de un agujero entre las raíces del tocón y abandona el reino. La estatua de oro se colocó donde antes estaba el árbol y las brujas y magos no volvieron a sufrir persecuciones jamás.

El Cuento de los Tres Hermanos

Narra la historia de tres hermanos que al encontrarse en el crepúsculo (en la versión de la Señora Weasley es medianoche) con un río demasiado peligroso, hicieron aparecer con sus varitas un puente. La Muerte, sorprendida por haber esquivado su mortífero destino, les concedió un premio a cada uno de ellos: el primero, combativo, eligió una varita que siempre ganase en los duelos. La Muerte le hizo una varita con un saúco que descansaba en el río.
El segundo de los hermanos, que era un hombre arrogante, quiso humillar a la Muerte. Le pidió el poder para llamar a los muertos, y la Muerte le entregó una piedra de la orilla tan poderosa que podía hacer regresar a los muertos.
El tercero de los hermanos, modesto y coherente, no confiaba en la Muerte y por eso le pidió un objeto con el que pudiese esconderse de ella. La Muerte le entregó su propia Capa de Invisibilidad.
Cuando cada uno de los hermanos tuvo su propia reliquia, tomaron caminos distintos. El primero de ellos llegó a un pueblo una semana o más después, retando a duelo a un mago con el que había discutido y matándole después. Por la noche se regodeó en una taberna cercana, y otro mago le escuchó. Por la noche, mientras dormía, le robó la varita y le mató. La Muerte se lo llevó consigo.
El segundo hermano viajó hasta su casa, donde vivía solo. Utilizó el poder de su piedra para recuperar a una joven con la que estuvo cerca de casarse hasta que una enfermedad se la llevó. Por desgracia, ella era fría y triste, separada de él por lo que parecía un velo. Enloquecido, el segundo hermano se suicidó y la Muerte también se lo llevó.
Sin embargo, la Muerte buscó durante años al tercero de los hermanos sin éxito. Sólo cuando él era muy mayor se desprendió de su Capa de la Invisibilidad, entregándosela a su hijo, y se encontró con la Muerte.

pxyan_potter

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